La recuperación en el estrecho de Ormuz reduce la presión sobre el crudo
Goldman Sachs estimó que la reanudación del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz ha generado un riesgo al alza para los precios del petróleo más limitado de lo previsto. Según la nota recogida por Bloomberg, el banco atribuye en gran medida a esta recuperación la caída del crudo, que en abril superó los 120 dólares por barril y después retrocedió hasta unos 89 dólares, para luego ceder hacia el nivel de 83 dólares.
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, por donde transita cerca de un tercio del petróleo transportado por vía marítima a escala global. Durante la escalada del conflicto con Irán, los envíos se desplomaron con fuerza y, según los cálculos de Goldman, el volumen total de exportaciones de crudo y productos petroleros que cruzó el estrecho cayó en marzo a unos 5-6 millones de barriles diarios. Antes del conflicto, ese volumen se situaba en torno a los 22-24 millones de barriles diarios.
¿A qué nivel han vuelto los flujos?
La recuperación desde marzo ha sido gradual. En la situación actual, el flujo total habría subido a unos 15-16 millones de barriles diarios, todavía 7-8 millones por debajo del nivel previo a la guerra. Según fuentes del mercado, solo el crudo que atraviesa el estrecho se mueve en un rango de 6-8 millones de barriles diarios.
Goldman también subrayó que productores y transportistas se han adaptado a las condiciones del conflicto. El aumento de los cruces en negro, con el apagado del transpondedor satelital, y de las transferencias de barco a barco muestra que el petróleo sigue moviéndose, aunque resulta más difícil de rastrear.
El riesgo es mayor en el gas y los productos refinados
La visión más cauta del banco para el crudo no se aplica a todos los segmentos del mercado energético. Los flujos de GNL y de combustibles refinados que pasan por Ormuz se mantienen más débiles que los del petróleo crudo, lo que deja un panorama más frágil especialmente para el gas natural en Europa y para productos como diésel, combustible para aviones y gasolina.
¿Por qué el gas europeo es más vulnerable?
La fuerte dependencia de Europa del gas natural licuado importado y su capacidad limitada para compensar déficits prolongados de suministro hacen que la región sea más sensible. En los productos refinados, en cambio, las redes logísticas y la estructura de las refinerías no se adaptan con la misma facilidad que las alternativas de transporte utilizadas para el crudo.
- Para el gas natural europeo, el riesgo de escasez de suministro es más alto.
- En los combustibles refinados, las interrupciones de la cadena logística pueden provocar movimientos de precios distintos a los del crudo.
¿Qué vigilan los mercados sobre inflación y crecimiento?
El retroceso del crudo no afecta solo a las petroleras. Según el Boston Fed, el índice de precios del gasto en consumo personal pasó del 2,9% en febrero al 3,8% en abril, impulsado sobre todo por el salto de los precios de la energía. Una relajación sostenida del petróleo podría revertir una parte importante de esa presión inflacionaria.
De acuerdo con las simulaciones de la Fed de Chicago, un shock petrolero en 2026 podría restar entre 81 y 166 puntos básicos al crecimiento económico. La Fed de San Francisco también rebajó sus previsiones de crecimiento a corto plazo tras la subida del petróleo en abril, debido al impacto de los mayores costes energéticos sobre la renta de los hogares y el consumo.
Por eso, los inversores prestan más atención a los datos físicos de flujo que a las oscilaciones diarias de precios. Los principales indicadores que siguen son los siguientes:
- Volumen diario de exportaciones que cruza el estrecho de Ormuz
- Datos de seguimiento de petroleros e intensidad de las transferencias de barco a barco
- Evolución de los envíos de GNL
Si se mantiene la valoración de Goldman Sachs, la presión inflacionaria derivada de la energía debería debilitarse durante el resto de 2026, lo que aliviaría la presión sobre la Reserva Federal de Estados Unidos para subir tipos. Sin embargo, una nueva caída del tráfico de petroleros, daños en infraestructuras o una ampliación del conflicto figuran entre los principales riesgos que podrían acercar de nuevo los precios a los máximos de la primavera.
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