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La presión sobre el presupuesto aumenta por el alza de los bonos en Reino Unido

El coste de financiación del Reino Unido subió con fuerza antes del presupuesto que se presentará el 28 de octubre. La rentabilidad del bono soberano británico a 30 años alcanzó el martes el 5,89%, su nivel más alto desde 1998, un panorama que incrementa la presión presupuestaria sobre el primer ministro Andy Burnham y el ministro de Finanzas, John Healey.

La rentabilidad del bono británico a 10 años, referencia del mercado, también avanzó ese mismo día hasta el 5,22%. Se trata del nivel más alto registrado desde junio de 2008, uno de los momentos más duros de la crisis financiera global. A medida que suben las rentabilidades en el mercado de bonos y caen los precios, queda claro que los inversores están valorando la deuda pública con una exigencia de interés mayor.

¿Qué está alimentando la subida en los mercados?

El movimiento en Reino Unido no se produce de forma aislada. En Estados Unidos, Japón y Europa también han repuntado en los últimos días los costes de financiación pública. Las preocupaciones de los inversores por la inflación, la creciente necesidad de endeudamiento de los gobiernos y la captación masiva de fondos por parte de las grandes tecnológicas para sus inversiones en inteligencia artificial están respaldando esta tendencia.

  • Los mensajes sobre una posible nueva subida de tipos en Estados Unidos han influido en los mercados globales de bonos.
  • El repunte de las tensiones en Oriente Medio empujó al alza el precio del petróleo y alimentó las preocupaciones por la inflación.
  • En Japón, el aumento de la presión para subir tipos también añadió presión sobre los costes de financiación globales.

Cómo recortan el margen presupuestario las rentabilidades al alza

Burnham dijo en su primera intervención como primer ministro en la Cámara de los Comunes que la base de su Gobierno sería la "responsabilidad fiscal" y definió la economía y el coste de la vida como los principales problemas a los que se enfrenta el país. Sin embargo, la subida de las rentabilidades de los bonos reduce el margen de maniobra del Gobierno frente a sus propias reglas fiscales.

Cuanto mayor sea el dinero que deba destinarse al pago de intereses, más probable será que el presupuesto acabe recurriendo a recortes del gasto o a algún tipo de aumento de impuestos. Esto podría limitar los recursos que el Gobierno puede dedicar a aliviar a los consumidores y mitigar la presión del coste de la vida. Además, el encarecimiento de la financiación del Estado también puede elevar con el tiempo los costes crediticios para empresas y hogares, ejerciendo presión sobre el crecimiento económico.

El mensaje del Gobierno y las advertencias del mercado

Ya se había anunciado que el ministro Healey mantendría las reglas fiscales establecidas durante la etapa de su antecesora, Rachel Reeves, y que limitan el endeudamiento. Healey defendió en una reunión del G20 celebrada en Estados Unidos que el Reino Unido será en 2026 la economía de crecimiento más rápido del G7, que la productividad está mejorando y que el país es el que más rápido está reduciendo su deuda entre las grandes economías.

Pese a ello, los analistas de mercado dibujan un escenario más prudente. Karen Ward, estratega jefa de mercados europeos de JPMorgan, señaló que los inversores son ahora más selectivos a la hora de decidir entre financiar al sector público o a las grandes tecnológicas, porque los gobiernos quieren cubrir el aumento del gasto con deuda. Por su parte, la directora de investigación de XTB, Kathleen Brooks, lanzó una breve advertencia sobre el panorama en el mercado de bonos:

"Se encienden las luces rojas."

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