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Una advertencia para EE. UU. y un umbral ya superado en Europa

El consejero delegado de Ford Motor, Jim Farley, sostuvo que Estados Unidos debería aprender de Europa en lo que respecta a los fabricantes de automóviles chinos. Durante el evento Automotive News Congress en Detroit, dijo que para Europa ya es “demasiado tarde”, aunque ese punto aún no se ha alcanzado en el mercado estadounidense.

Las declaraciones de Farley llegan en un momento en que se intensifica en EE. UU. el debate político sobre el acceso al mercado de las marcas chinas. Sus comentarios afectan no solo a la política comercial, sino también a la competencia de precios, las inversiones en producción y las decisiones sobre la cadena de suministro.

¿Qué dicen los datos de cuota de mercado?

Según datos de GlobalData, la cuota global de las marcas chinas aumentó aproximadamente un 70 % entre 2020 y 2025. Por su parte, la firma alemana Dataforce señaló que en Europa la participación de las marcas chinas, que en 2020 era prácticamente nula, subió hasta el 12 % en agosto.

  • A escala global, la cuota de las marcas chinas registró un fuerte aumento en cinco años.
  • En el mercado europeo, alcanzar el 12 % en tan poco tiempo elevó la presión competitiva sobre los fabricantes de la región.

Este panorama está creando una nueva presión para los fabricantes de automóviles que operan en Europa, tanto en materia de precios como de utilización de capacidad. Ford también intenta competir con la creciente presencia de las marcas chinas en Europa, al tiempo que mantiene una actitud abierta a la cooperación en algunos ámbitos.

La estrategia de Ford combina competencia y alianzas

Farley explicó que Ford podría asociarse con empresas chinas en áreas donde no posee propiedad intelectual y en regiones como Europa y el sudeste asiático, donde la eficiencia del capital es prioritaria. La compañía anunció en julio una nueva empresa conjunta de producción con el fabricante chino Geely, orientada a fabricar vehículos eléctricos a partir de principios del próximo año en una planta de Ford en España.

Por otro lado, Ford también sigue preparándose para competir directamente con sus rivales chinos. Farley indicó que la empresa se dispone a lanzar su programa de “vehículo eléctrico universal”, que comenzará el próximo año con un modelo pickup.

En el frente estadounidense, la presión política va en aumento. La administración Trump envió a principios de mes una carta en la que expresaba sus profundas preocupaciones sobre los vínculos de Ford con empresas chinas. Ford respondió que es la automotriz que más fabrica en el país y que ocupa el primer lugar del sector en número de empleados por hora. Tras la reunión de la semana pasada entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump, en el Congreso siguen sobre la mesa proyectos de ley que podrían restringir o bloquear de forma permanente la entrada de marcas automovilísticas chinas al mercado de EE. UU.

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