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El bloqueo del Senado prolonga la incertidumbre en el mercado cripto

Uno de los pasos más ambiciosos de los últimos años en materia de regulación cripto en Estados Unidos, la Digital Asset Market Clarity Act, no logró avanzar en el Senado. Las expectativas de que el proyecto, de 635 páginas, vuelva a debatirse antes de fin de año también se han enfriado por la cercanía de las elecciones de medio mandato.

La iniciativa pretendía establecer en qué categorías legales entrarían los activos digitales, aclarar cómo se otorgarían licencias a las empresas de compraventa y definir el reparto de competencias de supervisión entre la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU.) y la CFTC (Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas). La ausencia de ese marco se considera uno de los factores clave que afectan tanto a las decisiones de asignación de capital de las compañías como a la confianza de los inversores minoristas.

¿Por qué se consideraba tan importante?

Si el Clarity Act hubiera sido aprobado, el sector no solo habría ganado seguridad jurídica, sino que también se esperaban efectos económicos más amplios. Según la valoración recogida en el texto, una estructura de mercado ordenada podría haber favorecido la expansión de las criptomonedas en ámbitos como la reducción de costes en los pagos transfronterizos y el aumento de la inclusión financiera.

También se subraya que el Congreso de EE. UU. no descubrió esta necesidad ahora. La búsqueda de una legislación integral para los activos digitales se remonta al Token Taxonomy Act de 2018. Sin embargo, ninguna de las iniciativas repartidas a lo largo de cuatro legislaturas logró un resultado duradero; el Clarity Act fue el proyecto que más cerca estuvo de conseguirlo.

El apoyo de Wall Street llamó la atención

La coalición de apoyos que se formó en torno al proyecto también fue llamativa. La iniciativa, que reunió en una misma línea al sector cripto y a parte del mundo financiero tradicional, recibió el respaldo de grandes grupos como Goldman Sachs y BlackRock. Ese panorama apuntaba a que aclarar las reglas del mercado no solo era importante para las empresas cripto, sino también para el conjunto del sistema financiero.

  • Se buscaba aclarar la clasificación legal de los tokens digitales.
  • Se preveía un marco de licencias para plataformas de negociación y empresas.
  • El objetivo era definir el reparto de competencias entre la SEC y la CFTC.

El calendario político y el debate ético complicaron el proceso

El artículo señala que uno de los últimos grandes obstáculos para el proyecto fueron las preocupaciones éticas vinculadas al riesgo de conflicto de interés en altos cargos públicos. Ese debate frenó la culminación del proceso, pese al apoyo que había cosechado la iniciativa.

Con la llegada del nuevo Congreso, el proceso podría empezar casi desde cero. Algunos de los nombres que impulsaron el avance del proyecto ya no estarán en la contienda electoral. La presidenta del Subcomité de Activos Digitales del Comité Bancario del Senado, Cynthia Lummis, y Thom Tillis, que contribuyó a forjar un consenso bipartidista, se retiran.

Mientras el retraso del marco legal continúa en Estados Unidos, se señala que economías avanzadas como la Unión Europea, el Reino Unido, Japón y Singapur ya han establecido límites regulatorios más claros para los activos digitales. Esto prolonga la postura de espera de los inversores institucionales en el mercado estadounidense y dificulta que el potencial de crecimiento del sector se despliegue plenamente a corto plazo.

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