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Las inversiones en baterías de ion sodio ganan impulso en EE. UU.

Las startups estadounidenses que apuestan por la batería de ion sodio buscan construir capacidad de producción local frente a la cadena de suministro de baterías, dominada por China. Las compañías intentan sobre todo ganar ventaja en almacenamiento para la red eléctrica, sistemas de energía residenciales y baterías auxiliares para vehículos.

Unigrid, con sede en San Diego, informó de que la demanda de sus baterías domésticas aumentó durante las olas de calor en Europa. La batería para el hogar de la compañía, con una capacidad de 9 kilovatios hora, permite a los usuarios almacenar electricidad en horarios de tarifa baja y utilizarla en las horas de mayor consumo del día. Unigrid señaló que ya ha enviado las primeras 100 unidades y espera alcanzar las 1.000 antes de fin de año.

La demanda procedente de España, Francia, Alemania y Países Bajos demuestra que la tecnología ya no se limita al laboratorio. Sin embargo, ese crecimiento no cambia el hecho de que los fabricantes estadounidenses siguen dependiendo en gran medida de celdas suministradas desde China.

Precio y cadena de suministro, en el centro de la competencia

Las baterías de ion sodio llaman la atención por su potencial de producción y operación más barata en comparación con las soluciones de ion litio. Además, su capacidad para funcionar en un rango de temperatura más amplio y su menor necesidad de refrigeración se perfilan como factores que podrían reducir los costes operativos, especialmente en grandes proyectos de almacenamiento de energía.

Pese a ello, la competencia en precios aún no está clara. El pasado diciembre, las baterías LFP, una variante de litio hierro fosfato de menor coste, se negociaban en torno a 81 dólares/kWh, mientras que el coste de la batería de ion sodio de Unigrid se sitúa en unos 100 dólares/kWh. Aunque algunas compañías sostienen que esta tecnología podría bajar con el tiempo hasta los 30 dólares/kWh, los analistas creen que alcanzar ese nivel podría llevar años.

Emerald Battery Labs, con sede en Seattle, sigue trabajando con celdas de ion sodio procedentes de China para suministrar baterías auxiliares de 12 voltios a flotas comerciales en Estados Unidos. El siguiente objetivo de la empresa es desarrollar nuevos ánodos para celdas de ion sodio fabricadas en EE. UU.

La alianza con GM y la demanda de centros de datos podrían ampliar el mercado

Peak Energy anunció en junio una alianza con General Motors (GM). Ambas compañías buscan crear una cadena de suministro estadounidense de baterías de ion sodio para respaldar el almacenamiento de energía a gran escala para las redes eléctricas. Peak Energy aspira a contribuir a la puesta en marcha de una planta de producción con sede en EE. UU. en Michigan antes de finales de 2028.

El crecimiento del mercado también está impulsado por el aumento de la demanda eléctrica procedente de los centros de datos. ESS Tech sostiene que las baterías de ion sodio pueden ayudar a distribuir de forma más eficiente la energía renovable hacia los centros de datos y ofrecer una ventaja operativa frente a las alternativas de ion litio gracias a menores necesidades de refrigeración. La empresa trabaja con Alsym, que planea producir en Estados Unidos y aspira a enviar cientos de megavatios hora a partir de 2027.

Siguen las dudas sobre seguridad y escalado

Uno de los principales retos de la tecnología sigue siendo la seguridad y la capacidad de producción en serie. Existen advertencias académicas sobre la posibilidad de que el material catódico con cromo-3 utilizado en la batería de Unigrid se convierta en cromo-6 tóxico en determinadas condiciones. La empresa, por su parte, afirma que superó las pruebas de certificación y seguridad para su venta en Europa y que las pruebas de terceros no han logrado reproducir esa conversión.

  • Las baterías de ion sodio ofrecen una promesa de menor coste y suministro local.
  • Las empresas estadounidenses siguen dependiendo hoy de celdas chinas.
  • El almacenamiento en red y los centros de datos se perfilan como los principales usos de crecimiento.

Según los expertos, la producción masiva no será sencilla. Aun así, si logra consolidarse, esta tecnología podría abrir para Estados Unidos una nueva vía industrial y de inversión, además de ayudar a reducir el desperdicio en renovables y a recortar los costes energéticos.

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