Estados Unidos estaría considerando un plan para cortar la ayuda militar a los peshmerga. Según informaron cuatro fuentes con conocimiento directo de las negociaciones a la BBC, el Pentágono comunicó a las autoridades del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí que, de momento, no tiene previsto renovar el memorando que otorga apoyo de seguridad a sus fuerzas.

El acuerdo en cuestión vence el 30 de septiembre, fecha que coincide con el calendario trazado por Estados Unidos y los países aliados para retirar a sus últimos efectivos de Irak. Esta salida marcará la conclusión formal de la campaña militar internacional contra el Estado Islámico (EIIL).

Las fuerzas peshmerga cuentan con cerca de 180.000 efectivos en el Kurdistán iraquí. En el año fiscal 2026, la fuerza recibió 61 millones de dólares en armamento, instrucción militar y estipendios a través del programa contra el EIIL del Pentágono. De acuerdo con el reporte, el Pentágono propuso suprimir completamente esta ayuda de seguridad en su solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027, aunque el plan permanece estancado por las negociaciones presupuestarias en el Congreso.

Las autoridades kurdas temen que el fin del apoyo genere un vacío de poder en la región que permita a Irán aumentar su influencia. Estas inquietudes se producen en medio del repunte de agresiones por parte de Teherán y sus milicias afines contra el Kurdistán iraquí. Según datos recopilados por la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Washington, a finales de mayo se habían registrado 158 ataques con misiles o drones en territorio kurdo-iraquí.

Una fuente cercana al asunto indicó que la decisión final de Washington sobre su compromiso de seguridad con Irak y el Kurdistán iraquí se encuentra aún bajo revisión. De acuerdo con los testimonios, Washington estudia vías para mantener ciertos mecanismos de asistencia en materia de seguridad, aunque limitados, tras la retirada militar de ambas zonas.

La Casa Blanca redirigió las preguntas de la BBC al Pentágono, cuya portavocía remitió al comunicado de la reunión sostenida en julio entre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el primer ministro iraquí, Ali el-Zaidi. Por su parte, el Departamento de Estado de EE. UU. señaló que la prioridad sigue siendo ejecutar el proceso de retirada protegiendo la soberanía de Irak. El Gobierno Regional del Kurdistán declinó hacer comentarios.

Analistas advierten que la suspensión del apoyo militar a los peshmerga no solo alterará el equilibrio sobre el terreno, sino que enviará un mensaje político delicado a los aliados de Washington en la región. El debate surge además cuando la última base militar estadounidense en Erbil se prepara para cerrar el próximo mes tras el repliegue de la coalición.