¿Por qué se ha intensificado la presión en el mercado global de bonos?
Las ventas reforzadas durante el verano en el mercado de bonos han acercado en muchos países el coste de financiación de los gobiernos a máximos de varias décadas. La nueva valoración del mercado indica que los gobiernos tendrán que pagar tipos más altos para conseguir liquidez.
La causa más inmediata de este movimiento ha sido la persistencia de la tensión en el estrecho de Ormuz y la reactivación del pulso entre Estados Unidos e Irán. Mientras estos factores empujan al alza los precios de la energía, refuerzan la idea de que la inflación se mantendrá alta durante más tiempo y de que los tipos de interés en las grandes economías permanecerán por encima de lo previsto.
Hasta hace poco, los mercados asumían que, antes de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos en noviembre, la tensión se relajaría y que el petróleo y el gas natural se abaratarían. Pero al no cumplirse ese escenario, los inversores trasladaron a los precios de los bonos el encarecimiento de la energía, la crisis persistente en el Golfo y la posibilidad de una política monetaria restrictiva durante más tiempo.
No solo los Estados: las empresas también acuden al mismo mercado
La presión no viene solo del riesgo geopolítico. Grandes tecnológicas estadounidenses como Google, Amazon y Meta están recurriendo al mismo mercado de bonos para buscar cientos de miles de millones de dólares destinados a centros de datos de inteligencia artificial.
Este año, el volumen de deuda emitida por las llamadas empresas “hyperscaler” de Estados Unidos ha superado los 219.000 millones de dólares. Aproximadamente un tercio se ha colocado en divisas distintas del dólar, incluida la libra esterlina, frente a los 93.000 millones de dólares de todo el año pasado; en ejercicios anteriores, la media anual se situaba por debajo de los 40.000 millones de dólares.
- Algunas previsiones apuntan a que la financiación total de los gigantes tecnológicos podría alcanzar entre 400.000 y 500.000 millones de dólares este año.
- El aumento de las emisiones corporativas eleva la competencia con los gobiernos por la misma base de inversores, encareciendo la deuda pública.
¿Qué revela la situación en Japón y en las grandes economías?
Japón sigue siendo uno de los países con mayor carga de deuda entre las grandes economías en relación con el PIB, y al mismo tiempo es uno de los mayores acreedores del Tesoro de Estados Unidos. Hasta hace poco, el tipo de referencia del Banco de Japón estaba cerca de cero, pero la subida de la inflación ha empujado esa cifra al alza.
Como consecuencia, los rendimientos de los bonos soberanos japoneses han subido hasta máximos de 30 años. La depreciación del yen también complica el panorama, mientras gana fuerza la idea de que se está produciendo un cambio más estructural en los flujos de capital globales.
¿Qué riesgo están descontando más los mercados?
El mensaje principal de los inversores no es tanto el miedo a que los países entren en default, sino la credibilidad de sus planes de endeudamiento. Según el mercado, si un país quiere endeudarse más y lo hace sin un plan sólido, y especialmente si existen dudas sobre la estabilidad política, tendrá que asumir tipos de interés más altos.
Los economistas también señalan factores distintos. Mohamed El-Erian subraya la nueva competencia que la inversión en inteligencia artificial está generando en el mercado de bonos, mientras que Lord Jim O'Neill sostiene que en los últimos movimientos han pesado la incertidumbre sobre la política estadounidense y los esfuerzos por frenar el repunte de los rendimientos.
¿Por qué se vigilan de cerca los costes en el Reino Unido?
En Reino Unido, los cambios consecutivos de primeros ministros y ministros de Finanzas, los vaivenes en la política y la incapacidad de lograr una transformación estructural durante años han añadido una prima de riesgo a su financiación. Por eso resultó tan importante el intento del primer ministro Keir Starmer de enviar a los mercados un mensaje de estabilidad para abaratar costes.
Pese a ello, el hecho de que el Partido Laborista no consiguiera sacar adelante sus planes de recorte del gasto social, a pesar de su amplia mayoría parlamentaria, sorprendió a los mercados y aumentó la volatilidad en los gilts, los bonos del Estado británico. Según las valoraciones recogidas por la BBC, aunque la economía muestra señales de crecer más rápido que sus comparables durante 2026 y de recuperar la confianza del consumidor, las ventas globales de bonos están intensificando la presión sobre los planes económicos de mayor alcance del Gobierno.
Lord O'Neill señala que el plan a diez años que se espera para noviembre debería aclarar cómo se afrontará el exceso de gasto. A medida que suben los tipos, también aumenta el coste político de elegir entre inversión en infraestructuras y gasto social.
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