Según los expertos, el efecto en los surtidores será limitado en el corto plazo
El acuerdo petrolero de Venezuela anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, otorga a Washington un gran acceso a reservas, pero no se espera que eso empuje a la baja los precios de la gasolina en EE. UU. a corto plazo. Bajo el acuerdo, Estados Unidos habría obtenido el control mayoritario sobre los 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo de Venezuela, una cifra equivalente a alrededor del 20% de los 303.000 millones de barriles estimados como reservas totales del país.
Según los expertos, el principal problema es que esas reservas no pueden convertirse rápidamente en producción. Extraer el crudo requerirá un capital enorme, la modernización de una infraestructura descuidada y la aclaración de unas condiciones contractuales que no se han hecho públicas.
¿Por qué siguen altas las gasolinas en EE. UU.?
Según datos de AAA (la principal asociación automovilística de EE. UU.), el precio medio nacional de la gasolina se situó el lunes en 4,08 dólares por galón. Ese nivel es aproximadamente un 30% superior al del mismo periodo del año pasado y se señala que la presión de corto plazo en el mercado se concentra en la oferta global.
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Para Patrick De Haan, responsable de análisis petrolero de GasBuddy, este panorama refuerza la posibilidad de un nuevo récord nacional de precios en EE. UU. durante el Día del Trabajo. El récord anterior para esa fecha fue de 3,83 dólares en 2012.
¿Por qué tardará en aumentar la producción?
La capacidad de producción actual de Venezuela no permite que el anuncio añada oferta al mercado en el corto plazo. El país bombea hoy alrededor de 1,2 millones de barriles al día, frente a los 3,5 millones diarios de finales de los años 90.
Rystad Energy calcula que Venezuela necesitaría unos 180.000 millones de dólares en inversión hasta 2040 para volver a su nivel máximo de producción. Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que el acuerdo de Trump podría atraer cerca de 100.000 millones de dólares de inversión privada al país.
¿Qué problemas hay en infraestructura y empresas?
Todavía no está claro qué compañías invertirán ni cómo se estructurarán los acuerdos. En este momento, la única gran empresa estadounidense activa en el país es Chevron, que mantiene empresas mixtas con la petrolera estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela).
La producción de Chevron en Venezuela aumentó este año un 15% y alcanzó los 280.000 barriles diarios. Aunque la compañía espera elevar la producción hasta un 50% de aquí a 2028, se señala que los límites de capacidad en los terminales de exportación y los apagones que afectan a los puertos provocan retrasos de hasta 30 días en la carga de los buques cisterna.
El valor a largo plazo del acuerdo depende del riesgo político
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodriguez, anunció el sábado que el acuerdo de 25 años desarrollará 17 campos petroleros y elevará la producción a 1,5 millones de barriles diarios en la primera fase. Según la lista compartida con Reuters, la mayor parte de las reservas se encuentra en ocho bloques de la Faja del Orinoco y el resto en la zona del lago de Maracaibo.
Sin embargo, los expertos advierten que el acceso a la infraestructura en los yacimientos del Orinoco es muy limitado y que la llegada de una producción adicional significativa al mercado tardaría, en el mejor de los casos, entre 5 y 7 años. Además, la base jurídica del acuerdo, sus condiciones no divulgadas y el riesgo de cambios políticos en Washington y Caracas dificultan que el petróleo venezolano se convierta en un factor determinante para los precios en los surtidores a corto plazo.
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