¿Cuál es la expectativa básica antes del dato?
El dato de empleo no agrícola de EE. UU. mostrará, con el informe de septiembre que se publica el viernes, el pulso del mercado laboral al cierre del verano. Según el consenso de Dow Jones en Wall Street, se espera que el empleo no agrícola aumente en 84.000 puestos y que la tasa de paro se mantenga en el 4,1 %. Aunque esta cifra apunta a una desaceleración frente a los periodos de contratación más fuertes de años anteriores, se interpreta como una señal de que la economía sigue cerca del pleno empleo.
Las previsiones llegan tras el aumento de 162.000 puestos registrado en agosto. En ese mismo informe también se revisaron al alza los datos de meses anteriores. Por ello, la cifra de septiembre se sigue como un punto de inflexión clave para saber si el impulso del empleo al final del verano fue algo temporal o más duradero.
¿Por qué la Fed se fija en este dato?
Para la Federal Reserve (Fed), el dato de empleo sigue siendo uno de los principales indicadores para medir hasta qué punto la economía resiste mientras continúa la lucha contra la inflación. En los últimos días, los responsables de la Fed han subrayado que las condiciones generales del mercado laboral se han estabilizado, aunque su atención está cada vez más centrada en las perspectivas de inflación.
La moderación salarial también respalda esa lectura. Se espera que las ganancias medias por hora suban en septiembre un 3,1 % interanual, frente a cerca del 4 % observado a comienzos de año. Este ritmo más contenido en los salarios refuerza la idea de que la presión inmediata para un nuevo endurecimiento de la política monetaria podría ser limitada.
- En 2026, el aumento mensual medio del empleo se situó en 80.000.
- En febrero se registró una pérdida de 156.000 puestos, mientras que al mes siguiente el empleo aumentó en 214.000.
¿Qué mensaje podría enviar a los mercados sobre los tipos?
Tras las declaraciones de la Fed de esta semana, en los mercados ha disminuido de forma notable la probabilidad de una nueva subida de tipos en la reunión del 27-28 de octubre. En particular, después de las valoraciones del presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, que apuntaron a un enfoque sin prisas, los inversores ven más probable que el próximo movimiento llegue en diciembre y no en octubre.
Aun así, no todos los indicadores del mercado laboral muestran alivio. Según una encuesta de Glassdoor, la confianza de los trabajadores cayó en septiembre a un mínimo récord, con preocupaciones centradas en la seguridad laboral, la incertidumbre económica, la inflación y la inteligencia artificial. Por otro lado, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron la semana pasada hasta 197.000; y los datos de Challenger, Gray & Christmas mostraron que los despidos de septiembre fueron un 18 % inferiores a los de agosto y un 20 % menores que en el mismo periodo del año pasado.
Este panorama mixto apunta a que el dato del viernes podría mover los mercados de bonos, el dólar y la bolsa. Un resultado por encima de las previsiones podría reforzar la idea de que la Fed mantenga abierta la opción de subir tipos. En cambio, una lectura más débil fortalecería las apuestas de que el siguiente paso se retrase.
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