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Islandia mantiene abierta la votación sobre el referéndum de la UE

El referéndum sobre la UE en Islandia plantea a los ciudadanos si desean reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. La respuesta sobre si volverán o no las conversaciones, suspendidas hace 13 años, se conocerá con la votación del sábado; se espera que el resultado se anuncie en las primeras horas del domingo.

La votación se celebra entre las 09.00 y las 22.00 GMT. En el país, que tiene una población inferior a 400.000 habitantes, más de una quinta parte del electorado ya había votado antes de la jornada, según datos del servicio público RUV (Radiotelevisión pública de Islandia).

La última encuesta publicada apunta a una contienda muy ajustada: la campaña del no aparecía por delante con el 51,6%. En un sondeo anterior, en cambio, iba en cabeza el bloque favorable al sí.

¿Qué ocurrirá después del referéndum?

La pregunta en las urnas es si Islandia debe volver a iniciar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. Un eventual triunfo del no implicaría que el país se convierta de forma automática en miembro de la UE; solo reflejaría la voluntad de avanzar hacia un acuerdo de adhesión.

Islandia ya forma parte del mercado único de la UE a través del Espacio Económico Europeo y también pertenece al espacio Schengen de libre circulación. Sin embargo, una adhesión plena la integraría en la unión aduanera y, al final del proceso, abriría la posibilidad de adoptar el euro.

Una sola votación no bastará para ingresar

Cuando el proceso se suspendió en 2013, las negociaciones estaban bastante avanzadas. Funcionarios de la Comisión Europea señalan que, si se reanudaran, el expediente podría cerrarse en 1-2 años; de los 35 capítulos, 27 ya habían sido abiertos y 11 se habían cerrado provisionalmente.

  • Un posible acuerdo tendría que someterse a la aprobación ciudadana en un segundo referéndum.
  • El Parlamento de Islandia también tendría que ratificar el proceso.
  • Serían necesarias reformas constitucionales y la aprobación del acuerdo por los 27 Estados miembros de la UE.

Un resultado negativo tampoco cerraría la puerta por completo. Ese desenlace no impediría legalmente que las negociaciones vuelvan a ponerse sobre la mesa en el futuro.

La campaña giró más en torno a la pesca y la soberanía que a la seguridad

El gobierno de centroizquierda encabezado por la primera ministra Kristrún Frostadóttir ya tenía previsto convocar el referéndum, pero adelantó la fecha por la situación internacional. Aun así, durante la campaña pesaron más la pesca y el debate sobre la soberanía del país que la geopolítica.

La pesca y los productos del mar representan cerca del 40% de las exportaciones islandesas. La campaña del no sostiene que, por la Política Pesquera Común de la UE, el país podría perder el control sobre sus valiosas zonas de pesca, mientras que el bando de Bruselas ha apuntado a que serían posibles determinadas excepciones.

La economía y la defensa también entraron en el debate

El proceso de adhesión arrancó en 2009 tras la crisis financiera de 2008, pero quedó paralizado en 2013. Hoy, en Islandia —uno de los países más prósperos de Europa— siguen pesando la presión de unos tipos de interés del 8% y una inflación del 5,6%; la campaña del sí defiende que una mayor integración con la UE podría aliviar esa carga.

Islandia es uno de los miembros fundadores de la OTAN, pero no cuenta con ejército y depende de sus aliados en materia de defensa. Aunque la convocatoria anticipada del referéndum estuvo motivada por un entorno internacional convulso, la seguridad tuvo un peso más limitado de lo esperado durante la campaña.

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