El salto de las rentabilidades reaviva el debate sobre la deuda
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. han superado el 5 % en el plazo a 10 años y se han situado en sus niveles más altos de las últimas décadas. Este repunte ha reforzado la preocupación de que la carga de intereses de Washington pueda seguir aumentando, en un contexto de deuda pública ya creciente. Se estima que en los primeros 11 meses del año fiscal 2026 el gasto neto por intereses del gobierno federal rondó los 1,05 billones de dólares.
Algunos expertos centrados en la dinámica de la deuda advierten de que el aumento de las rentabilidades podría generar un círculo de retroalimentación. Cuanto más intereses exijan los inversores, mayor será el coste de financiación, lo que a su vez puede empujar al gobierno a endeudarse todavía más. Según las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda federal en manos del público equivaldrá a cerca del 101 % del PIB en el año fiscal 2026.
No todo el repunte se explica por las dudas sobre el presupuesto
Aun así, algunas firmas que siguen de cerca el mercado de bonos sostienen que el cuadro actual no apunta todavía a un punto de ruptura. TD Securities considera que el reciente aumento de las rentabilidades no responde solo a las preocupaciones fiscales, sino también a una economía estadounidense más resistente de lo previsto.
- Crecimiento económico más sólido y expectativas de subidas de tipos de la Fed (Reserva Federal de EE. UU.)
- Precios del petróleo elevados y emisiones de bonos corporativos
- Cambios de posición de los inversores de corto plazo
BMO Capital Markets también señala que el movimiento en los bonos a largo plazo se debe en gran medida al repunte de los tipos reales. Según la entidad, los inversores están descontando la fortaleza de la economía real pese a la inflación persistente y al alto coste de financiación. Por ello, el avance de las rentabilidades no se interpreta por sí solo como señal de una crisis fiscal inminente.
Por qué, de momento, no gana peso el escenario de crisis fiscal
Según los cálculos de TD Securities, el gasto federal por intereses podría alcanzar los 1,1 billones de dólares en el año fiscal 2026. Si las rentabilidades se mantienen en los niveles actuales, esa cifra podría subir a 1,4 billones en 2027, a 1,5 billones en 2028 y a 1,6 billones en 2029. Sin embargo, los analistas recuerdan que no toda la deuda se refinancia de golpe con los tipos de interés actuales.
La vida media de la deuda pública de EE. UU. es de unos 5,9 años. En los títulos del Tesoro, excluidos los bonos, el cupón medio se sitúa en torno al 3,1 %. Además, el tipo de interés medio de la deuda, de aproximadamente el 3,4 %, sigue por debajo del crecimiento nominal de la economía, que en el segundo trimestre se situó en un 8,5 % anualizado; eso contribuye a que la carga de deuda siga pareciendo manejable a corto plazo.
En L&G Asset Management mantienen una visión similar. La firma cree que el papel del dólar como moneda de reserva y la profundidad de los mercados estadounidenses actúan como un importante colchón. No obstante, si los tipos altos dejan un daño más evidente en la economía, el panorama podría cambiar. En una encuesta de BMO, los participantes indicaron que la presión podría sentirse primero en la vivienda, con un 42 %, en la renta variable, con un 26 %, y en el crédito corporativo, con un 21 %, mientras que solo un 1 % señaló al mercado laboral como el primer foco de fragilidad.
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