La venta se adelanta al proceso de fusión
Colman’s Mustard ha sido puesta a la venta antes de la fusión prevista entre Unilever y la empresa estadounidense de alimentación McCormick. En el marco de una operación valorada en unos 48.000 millones de libras, la marca y los activos relacionados están siendo ofrecidos a posibles compradores. La compañía explicó que la medida busca anticiparse a las preocupaciones de competencia que podría generar la fusión prevista.
Según un portavoz de Unilever, la decisión se tomó para abordar de forma proactiva los posibles problemas de competencia relacionados con la fusión planeada entre Unilever Foods y McCormick. En la misma declaración, señaló que las conversaciones continúan y que la actividad actual sigue desarrollándose con normalidad.
El equilibrio de la cartera y la dimensión competitiva
Si la operación de gran alcance llega a cerrarse, McCormick pasará a controlar marcas de consumo como Hellmann’s, Marmite, Knorr y Pot Noodle. El hecho de que McCormick ya sea propietaria de French’s, una de las principales marcas rivales de mostaza del mundo, hace que la posible venta de Colman’s sea aún más relevante desde el punto de vista de la competencia.
- McCormick busca ampliar con la operación su cartera de alimentos y condimentos.
- Unilever, por su parte, está orientando su estrategia hacia marcas de hogar y cuidado personal como Dove, Persil y Lynx.
En este contexto, la desinversión de Colman’s destaca como una medida para reducir el riesgo de concentración en el mercado tras la fusión. El proceso se sigue de cerca, especialmente por su impacto en el equilibrio de marcas dentro del mercado de la mostaza y los condimentos.
El legado industrial de Norwich y la situación actual
Colman’s fue fundada en 1814 por Jeremiah Colman en Stoke Holy Cross; la producción se trasladó a Carrow en 1858. Gracias a sus fuertes vínculos con la región de Norfolk, la marca fue conocida durante años no solo como fabricante de alimentos, sino también como una empresa que ofrecía a sus empleados educación, vivienda, asistencia sanitaria y apoyo social.
Unilever anunció en 2018 su decisión de cerrar la planta de Carrow, en Norwich. El último tarro de mostaza salió de la línea de producción en 2019, y el cierre de la fábrica se completó en 2020. El terreno de 17 hectáreas sigue vacío desde entonces y se informa de planes para construir miles de viviendas en la zona.
La producción se trasladó posteriormente a Burton-on-Trent y a Alemania. Condimentum, con sede en Easton, cerca de Norwich, siguió produciendo la materia prima de la marca, manteniendo así el vínculo de Colman’s con la ciudad.
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