La detención dio la impresión de ser una operación planificada

Evan Gershkovich relató con detalle en una entrevista con el programa Today de Radio 4, de la BBC, el momento en que fue detenido en Rusia en 2023. El periodista estadounidense dijo que, mientras se reunía en un restaurante de Yekaterimburgo con una persona a la que creía su fuente, varios individuos con el rostro cubierto entraron, lo rodearon y poco después fue detenido por el FSB, el servicio de seguridad ruso.

Gershkovich señaló que en ese instante pensó que no se trataba de un procedimiento rutinario. El reportero, que vivía en Rusia desde 2017, trabajaba entonces como corresponsal en Moscú para The Wall Street Journal y hoy reside en Berlín, Alemania.

Yekaterimburgo está a unos 1.600 kilómetros al este de Moscú. Gershkovich contó que la persona con la que se había reunido desapareció entre la multitud, un detalle que reforzó su impresión de haber sido tendido una trampa.

Tras la acusación de espionaje, surgió la posibilidad de un canje

Cómo interpretó que lo habían convertido en objetivo

El periodista explicó que le llamó la atención no haber sido interrogado ni sometido a tortura después de la detención, lo que le dio la impresión de que no lo trataban como a un espía real, sino como a alguien con valor para un posible intercambio. Tanto él como su periódico sostuvieron desde el principio que las acusaciones de espionaje contra él eran falsas.

Gershkovich fue condenado en Rusia a 16 años de prisión, pero recuperó la libertad 16 meses después, el 1 de agosto de 2024, dentro de un canje de prisioneros de alto perfil. El periodista afirmó que creía que Moscú utilizó su caso como moneda de cambio por uno de sus ciudadanos, y mencionó entre los posibles nombres al asesino Vadim Krasikov, condenado a cadena perpetua en Alemania.

  • Lugar de la detención: Yekaterimburgo
  • Prisión en la que estuvo recluido: Lefortovo, en Moscú
  • Fecha de liberación: 1 de agosto de 2024

Los días en Lefortovo y la difícil adaptación tras quedar libre

Gershkovich describió sus días en la prisión de Lefortovo, en Moscú, como extremadamente aislados. Dijo que estuvo recluido en un espacio reducido, algo que resultaba psicológicamente agotador, aunque subrayó que sus condiciones no representaban necesariamente la realidad de todos los presos en Rusia.

En ese punto recordó el caso de la periodista ucraniana Viktoriia Roshchyna, fallecida en cautiverio ruso en 2024. Las informaciones sobre la entrega tardía de su cuerpo y las marcas de tortura que presentaba reforzaron la idea de Gershkovich de que su propio caso había recibido un trato distinto.

El periodista contó que el día de su liberación sintió una enorme alegría, pero que después volver a la vida normal fue más difícil de lo que esperaba. Dijo que sufrió insomnio, ataques de pánico en lugares concurridos y problemas para controlar la ira; además, recibió apoyo de terapeutas especializados en trastorno de estrés postraumático y explicó que poner por escrito lo vivido también le ayudó. Gershkovich, criado en un hogar de habla rusa, afirmó asimismo que espera poder regresar algún día a Rusia si cambian las condiciones políticas.