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¿Por qué hay pocas expectativas de cara a la reunión de Washington del 24 de septiembre?

Mientras continúa la cuenta atrás para la cumbre Trump-Xi, las previsiones de que la reunión prevista para el 24 de septiembre en Washington arroje un amplio acuerdo económico son débiles. Los analistas señalan que ambas partes podrían centrarse más en preservar la actual tregua comercial que en impulsar un nuevo marco de entendimiento.

China aún no ha confirmado oficialmente la visita del presidente Xi Jinping. Aun así, las informaciones sobre los preparativos de una cena oficial de Estado en la Casa Blanca han reforzado el peso diplomático del encuentro y han llevado a los inversores a fijarse aún más en los mensajes previos a la cumbre.

La reunión Trump-Xi celebrada hace cuatro meses en Pekín dejó, pese a la fuerte puesta en escena, pocos resultados comerciales concretos. Sin avances significativos en asuntos como Irán o Taiwán, todo apunta a que esta vez el objetivo principal podría ser gestionar el bloqueo más que resolverlo.

Las sanciones a Irán están sobre la mesa, pero no serían el eje central

El nuevo plan de sanciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dirigido contra los socios comerciales de Irán, plantea en teoría un riesgo que también podría afectar directamente a China. Pekín es el mayor socio comercial de Teherán, pero la imposición de castigos severos a bancos o instituciones chinas reduciría el margen de maniobra de Washington, ya que podría romper la frágil tregua comercial entre ambas potencias.

El hecho de que China fuera el único país en oponerse al comunicado conjunto en la reunión de ministros de Finanzas del G20 en Carolina del Norte también puso de relieve las diferencias entre las dos mayores economías del mundo. Según se informó, la objeción se centró en la frase sobre los países con grandes superávits externos que distorsionan el comercio y en el lenguaje utilizado sobre la guerra en Irán.

  • La parte estadounidense sostiene que China debe aportar una solución sobre Irán.
  • Pekín afirma que se opone a las sanciones unilaterales que no cuenten con la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

¿Qué cifras vigilan los mercados?

Uno de los datos más seguidos por los inversores es que el arancel medio aplicado por Estados Unidos a las importaciones chinas se situaba en el 36,5 % en julio. Aunque la tasa ha bajado respecto al año pasado, sigue siendo elevada y apunta a que la presión sobre los costes de importación y sobre los precios al consumidor en Estados Unidos no ha desaparecido por completo.

Algunos de los anuncios hechos en mayo tampoco se han cerrado todavía. Las partes comunicaron la creación de un Consejo Comercial y un Consejo de Inversión para profundizar la relación económica; además, se anunció que China compraría 200 aviones Boeing y adquiriría 17.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses. Sin embargo, la falta de detalles provocó entonces presión bajista sobre los futuros de soja en Estados Unidos.

  • Los detalles del acuerdo con Boeing no se han completado.
  • Tampoco se ha cerrado aún el propuesto Consejo Comercial.
  • Se ha confirmado que la inteligencia artificial estará en la agenda de la cumbre.

El calendario electoral y el temor al sistema financiero

La llegada de Xi a Estados Unidos, a menos de seis semanas de las elecciones, complica todavía más el cálculo de los mercados. Con el coste de vida en el centro del debate electoral, gana fuerza la idea de que un movimiento demasiado duro de Washington contra China podría sacudir el sistema financiero global.

Más gestión de la relación que un acuerdo tangible

Según los expertos, de la reunión de los líderes podrían salir nuevos mensajes, pero en su mayoría tendrían un carácter general. En palabras del especialista en China Craig Singleton, se trataría de una "cumbre de bajas expectativas".

En este contexto, el principal deseo del mercado es que no haya una nueva ruptura entre Estados Unidos y China y que se mantengan abiertos los canales de contacto. En particular, unas señales controladas —en lugar de un endurecimiento— sobre sanciones a Irán, aranceles, minerales críticos e inteligencia artificial podrían ser decisivas para el apetito global por el riesgo a corto plazo.

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