El aeropuerto de Gatwick sufrió una interrupción en el suministro de agua después de que reventara una tubería principal en un campo cercano. El corte afectó a los servicios tanto de la Terminal Norte como de la Terminal Sur, aunque la dirección del aeropuerto afirmó que los vuelos del día continuaron según lo previsto.

La empresa de agua SES Water informó de que la avería se detectó en la zona de Horley y que, tras la intervención, la red comenzó a reconectarse. La compañía señaló que la presión del agua está recuperando niveles de forma gradual, aunque el caudal no había vuelto de inmediato a su nivel normal en todos los edificios del aeropuerto.

Desde el punto de vista operativo, la incidencia provocó alteraciones sobre todo en los servicios para pasajeros dentro de las terminales. Los baños de la Terminal Norte cerraron temporalmente, mientras que en la Terminal Sur se informó de que la mayoría de los aseos siguieron funcionando. Los puntos de comida y bebida de la Terminal Norte se utilizaron durante un tiempo únicamente como zonas de descanso y después se reanudó el servicio de comidas calientes.

La dirección del aeropuerto explicó que, pese a la escasez de agua, el programa de vuelos de toda la jornada se mantuvo y no se registraron interrupciones generales en las salidas. Esto apunta a que el impacto se concentró en la experiencia del pasajero, las zonas de gasto dentro de la terminal y el flujo de servicios, más que en el tráfico aéreo directo.

SES Water indicó que, al redirigir la red a través de líneas alternativas, se restableció el suministro no solo en Gatwick, sino también en otras zonas cercanas. Las autoridades señalaron que la coordinación con el aeropuerto continúa y que los trabajos siguen para resolver los problemas técnicos pendientes.

El incidente llega después de que en julio ambas terminales se quedaran sin agua durante horas por una avería eléctrica en una planta de tratamiento de la zona. En aquella ocasión también se formaron largas colas en los baños y parte de los restaurantes y bares cerraron. La sucesión de cortes similares vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la continuidad de infraestructuras en grandes nodos de transporte, tanto para los servicios a pasajeros como para la actividad comercial.

Los vuelos siguieron, pero la presión sobre los ingresos de terminal fue evidente

El hecho de que los vuelos no se vieran afectados evitó una pérdida operativa mayor para el tráfico aéreo a corto plazo. En cambio, las limitaciones en el acceso a los baños, el servicio de comida y bebida y el uso de las zonas de espera dibujaron un escenario que podría haber presionado de forma temporal los ingresos de venta al por menor y servicios dentro del aeropuerto.