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El marco de seguridad destacó en la cumbre de la Casa Blanca

La cumbre de IA de Trump mostró que la Administración de Estados Unidos está dando más peso a la autorregulación y al rápido crecimiento de la infraestructura que a una regulación legal estricta de las empresas tecnológicas. En la reunión celebrada en la Casa Blanca, directivos de OpenAI, Anthropic, Nvidia, SpaceX, Meta y Google se reunieron y las compañías firmaron un documento conjunto sobre seguridad.

Donald Trump, que también compartió el acuerdo en línea, lo describió como un marco con carácter moralmente vinculante y afirmó que creará un comité para supervisar la seguridad de las herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, no ofreció detalles sobre quiénes lo integrarán.

Las responsabilidades que el texto impone a las empresas

Según el documento, las empresas firmantes serán responsables directas de la seguridad de los sistemas que desarrollen. Entre los compromisos figuran la aplicación de medidas de protección para que los modelos funcionen como se espera, así como la detección y corrección rápida de los problemas.

  • Revisión de los sistemas por auditores independientes para comprobar si operan como se espera
  • Garantizar que las plataformas no accedan ni interfieran indebidamente en los sistemas técnicos

El documento fue firmado por Trump junto con Sundar Pichai, de Google; Dario Amodei, de Anthropic; Mark Zuckerberg, de Meta; Greg Brockman, de OpenAI; Elon Musk, de SpaceX; y Jensen Huang, de Nvidia. La lista de firmantes muestra que el acuerdo abarca a una parte importante de las mayores compañías del ecosistema de IA en Estados Unidos.

El crecimiento de los centros de datos entra en el centro de la agenda económica

En el frente financiero y de inversión, el tema más destacado de la cumbre fue el fuerte respaldo político a los centros de datos. Trump defendió la expansión rápida de estas instalaciones, que hacen funcionar la inteligencia artificial, y sostuvo que las empresas tecnológicas contribuirán a las comunidades locales.

Este enfoque es especialmente relevante para los fabricantes de chips, los servicios en la nube y la infraestructura energética. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, calificó además los centros de datos como fábricas de superinteligencia y aseguró que estas inversiones están contribuyendo a la reindustrialización y al empleo en Estados Unidos.

Sin embargo, la construcción de centros de datos también se enfrenta a اعتراضiones políticas y sociales en Estados Unidos. Según una encuesta de Marist Poll realizada junto con NPR y PBS News, el 65 % de los votantes registrados se opone a que se construya un centro de datos en su zona.

Siguen el cambio de terminología y el debate regulatorio

Ese mismo día, Trump firmó una orden ejecutiva por la que pidió a los organismos federales que utilicen SI y Super Intelligence en lugar de inteligencia artificial en la correspondencia y los informes oficiales. La medida indicó que Washington no solo intenta marcar el rumbo en materia de supervisión, sino también en el lenguaje que utiliza el sector.

Por otro lado, académicos y expertos en gobernanza debaten si este marco basado en la autorregulación es suficiente. Las críticas se centran en que las empresas pueden definir por sí mismas qué consideran seguridad y en que no quedan claros los castigos que se aplicarían en caso de incumplimiento.

La polémica llegó poco después de que OpenAI anunciara que renunciaba a publicar su modelo insignia más reciente, GPT-6.1 Astra, por motivos de seguridad. Los controles de seguridad de la empresa ya estaban bajo escrutinio tras incidentes de alto perfil, incluidos accesos no autorizados a plataformas del gobierno australiano.

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