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Nuevo foco de riesgo para los inversores: la desconfianza en la tecnología

El rechazo a la tecnología en EE. UU. ha empezado a presionar al mismo tiempo los planes de expansión de las empresas de inteligencia artificial y las inversiones en centros de datos. La aceptación esta semana por parte de Meta de un acuerdo de hasta 17.000 millones de dólares por sus aplicaciones de redes sociales, junto con el debate sobre los riesgos de una posible salida a bolsa de OpenAI y Anthropic, volvió a poner en primer plano el coste regulatorio del sector.

En un momento en que la persistente inflación ha llevado la confianza del consumidor a su nivel más bajo en siete meses, las encuestas también muestran que la desconfianza va en aumento. Según datos del Pew Research Center, más de la mitad de los estadounidenses dicen sentir más preocupación que entusiasmo por la expansión de la IA en la vida cotidiana; en 2021 esa cifra era del 37 %. Además, en una encuesta de CNBC Generation Lab, más del 75 % de los jóvenes de 18 a 34 años afirmó no confiar en el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, mientras que cerca del 70 % expresó una opinión similar sobre Sam Altman, de OpenAI, y Mark Zuckerberg, de Meta.

El retraso en los centros de datos ya pasa factura

Las grandes instalaciones construidas para entrenar y ejecutar modelos de IA se han convertido en el rostro más visible del descontento con el sector. Según un informe de Data Center Watch, en el primer trimestre de este año se bloquearon o retrasaron proyectos de centros de datos por unos 130.000 millones de dólares debido a la oposición local. Esa cifra equivale a casi alcanzar en solo tres meses los 156.000 millones de dólares en valor de instalaciones que, según la estimación, se vieron afectados en todo 2025.

  • Consumo de agua y aumento de emisiones
  • Subida de las facturas eléctricas y contaminación acústica
  • Temor a la conversión de tierras agrícolas en instalaciones

La oposición local alarga los plazos de las empresas

Los grupos que piden una moratoria nacional para los nuevos proyectos señalan que en estados como Arizona, Michigan y Pensilvania cientos de personas han mostrado su rechazo a estas inversiones en reuniones públicas. La oposición no llega solo desde fuera: ingenieros de Amazon también reclamaron un mayor control público ante el Ayuntamiento de Seattle y criticaron el uso de energía sucia en algunos emplazamientos. En cambio, algunos sindicatos respaldan los centros de datos por el empleo que generan durante la construcción y por la demanda de trabajo en los ámbitos eléctrico y de climatización.

El calendario electoral y la presión regulatoria elevan el impacto en el mercado

A dos meses de las elecciones de medio término, los centros de datos se han convertido en uno de los temas destacados en las campañas de candidatos demócratas y republicanos. Ese contexto está llevando a los inversores a centrarse especialmente en el riesgo regulatorio y en la aceptación social de los preparativos de salida a bolsa de Anthropic y OpenAI, valoradas en torno a 1 billón de dólares. Aunque siguen sobre la mesa los usos que las empresas defienden, como la investigación médica o la agricultura de precisión, en el debate de mercado la crisis de confianza se ha vuelto más determinante.

Las tecnologías de vigilancia también sufren el mismo rechazo

El rechazo a las empresas tecnológicas también se ha extendido a los sistemas de Flock Safety, que usan inteligencia artificial para procesar imágenes de matrículas. Según datos de grupos de defensa, en lo que va de año más de 90 ciudades han desactivado, rechazado o cancelado sus acuerdos con la compañía. El acuerdo alcanzado por Meta, que incluye un límite diario predeterminado de dos horas para usuarios jóvenes, notificaciones silenciadas durante el horario escolar y controles parentales reforzados, también demuestra que la presión regulatoria puede tener efectos concretos sobre el diseño de productos y el modelo de ingresos.

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