La investigación sobre el ciberataque a Berlín se intensifica, mientras el alcalde, Kai Wegner, ha anunciado que el gobierno de la capital no cederá a la exigencia de rescate de los hackers. Wegner informó de que algunos sistemas de la ciudad fueron vulnerados a principios de mes, que se robaron datos y que el jueves por la noche se recibió la demanda de extorsión.
Wegner dijo: "Berlín no se someterá al chantaje".
Según informaciones publicadas en la prensa alemana, los atacantes exigen 30 bitcoin. Esa cantidad equivale aproximadamente a 2 millones de euros. Aunque el gobierno municipal no ha hecho pública de forma oficial la cifra reclamada, la policía del estado, la fiscalía y las unidades federales de seguridad han acelerado la investigación para identificar a los sospechosos.
Las autoridades explicaron que la primera filtración de datos se produjo entre el 7 y el 12 de agosto. Después, el 14 de agosto, se desconectaron las redes de dos departamentos; por ello, las solicitudes y los pagos de ayudas a la vivienda no pudieron tramitarse durante varios días. En las posteriores revisiones forenses digitales también se detectaron filtraciones adicionales en la administración de transporte y medio ambiente de Berlín.
El gobierno municipal señaló que no puede descartarse que entre los datos afectados haya información personal o no pública. La investigación sobre qué archivos fueron sustraídos y cuál es el alcance real de la brecha sigue en marcha.
Han circulado informaciones según las cuales el ataque habría sido asumido por el grupo Rhysida, vinculado a Rusia y Europa del Este. Según Reuters, el grupo ha anunciado en su sitio web que subastará en siete días 5,79 terabytes de datos que afirma haber robado a Berlín. Una captura publicada por Der Spiegel asegura que el grupo tiene en su poder contratos, acuerdos de confidencialidad, expedientes de personal, contraseñas y datos de contacto de miles de personas.
Rhysida ha apuntado a numerosos organismos públicos y empresas desde 2023. Ese mismo año, el grupo se infiltró en los sistemas del British Museum; cuando la institución se negó a pagar el rescate, los archivos robados fueron publicados en la dark web. El ataque en Berlín ha salido a la luz a menos de un mes de las elecciones que se celebrarán en la ciudad. La senadora regional Iris Spranger, por su parte, afirmó que la infraestructura electoral no se ha visto afectada por este incidente.
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